El agua es el recurso natural que más tensiones sociales y desafíos administrativos, presenta para los gobiernos locales y centrales. La administración óptima y justa, de este recurso garantiza la viabilidad de otros procesos fundamentales para el desarrollo local, como la construcción de infraestructura y la realización de actividades económicas diversas.

Más allá de los beneficios obvios para la agricultura y la ganadería de cada región, la administración racional del agua, permite el establecimiento de procesos de saneamiento y salud pública preventiva que subyacen en el desarrollo social de cualquier región.

La Ley de Descentralización establece los protocolos necesarios que deben efectuar las municipalidades y diferentes mancomunidades, para hacerse cargo de la administración de los recursos hidrológicos de cada zona geográfica, su distribución y manejo.

En la administración del recurso agua, no basta la acción de los profesionales calificados para ello; son de vital importancia, la participación activa de los ciudadanos y la mediación de las autoridades locales, pues de los recursos hidrológicos dependen casi todas las actividades que conforman la vida de las comunidades.

El Estado de Honduras acompañará en forma permanente a las alcaldías y mancomunidades, en sus respectivas gestiones locales de sus recursos hidrológicos, con sus instituciones y personal calificado para ello, sin restar o perjudicar el protagonismo central de las comunidades, logrando la apropiación de este recurso por los ciudadanos.

6to OBJETIVO DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Garantizar el acceso del agua y saneamiento para todos: El agua es un recurso vital para vivir, sin embargo, los últimos reportes indican que para el 2050 muchos países sufrirían escases de agua. Por lo que se deben establecer políticas que contribuyan al uso razonable del agua con miras a los años venideros.

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